domingo, 27 de noviembre de 2011

los animales no son cosas

“A mí los que me duelen son los animales. A ver, ¿cuántos hay en los evangelios? Hay una piara de cerdos donde dizque se metió el demonio. Un camello que no pasará por el ojo de una aguja. Una culebra símbolo del mal. Y un borriquito, en el que venía Cristo montado el domingo de ramos cuando entró en triunfo a Jerusalén. ¿Y qué palabra de amor tuvo Cristo para estos animales? Ni una. No le dio el alma para tanto. ¡Cómo va a estar metido el demonio en un cerdo, que es un animal inocente! A los cerdos, en Colombia, en navidad, los acuchillamos para celebrar el nacimiento del Niño Dios. Todavía me siguen resonando en los oídos sus aullidos de dolor que oí de niño. El demonio sólo cabe en el alma del hombre. ¿No se dio cuenta Cristo de que él tenía dos ojos como los cerdos, como los camellos, como las culebras y como los burros? Pues detrás de esos dos ojos de los cerdos, de los camellos, de las culebras y de los burros también hay un alma. ¿En qué cabeza cabe sacrificar a un cordero, que es un animal inocente que siente y sufre como nosotros, en el altar de Dios que no existe? Y si existe, ¿para qué querrá la sangre de un pobre animal el Todopoderoso? Los animales no son cosas Los animales no son cosas y tienen alma y no son negociables ni manipulables y hay una jerarquía en ellos que se establece según la complejidad de sus sistemas nerviosos, por los cuales sufren y sienten como nosotros: la jerarquía del dolor. En esta jerarquía los mamíferos, la clase linneana a la que pertenecemos nosotros, está arriba. Mientras más arriba esté un animal en esta jerarquía del dolor, más obligación tenemos de respetarlo. Los caballos, las vacas, los perros, los delfines, las ballenas, las ratas son mamíferos como nosotros y tienen dos ojos como nosotros, nariz como nosotros, intestinos como nosotros, músculos como nosotros, nervios como nosotros, sangre como nosotros, sienten y sufren como nosotros, son como nosotros, son nuestros compañeros en el horror de la vida, tenemos que respetarlos, son nuestro prójimo. Y que no me vengan los listos y los ingeniosos que nunca faltan a decirme ahora, para justificar su forma de pensar y de proceder, que entonces no hay que matar un zancudo. Entre un zancudo y un perro o una ballena hay un abismo: el de sus sistemas nerviosos.

sábado, 23 de julio de 2011

TERRAQUEOS

TODOS SOMOS ANIMALES DE ESTE PLANETA.
TODOS SOMOS SERES  VIVIENTES.
Y LOS ANIMALES EXPERIMENTAN SENSACIONES DEL MISMO MODO QUE NOSOTROS.
TAMBIEN ELLOS SON FUERTES,INTELIGENTES,TENACES,MOVILES Y EVOLUTIVOS.
TAMBIEN ELLOS SON CAPACES DE CRECER Y ADAPTARSE
COMO NOSOTROS ANTE TODO Y SOBRE TODO.
SON ABITANTES DE LA TIERRA
Y COMO NOSOTROS SEBREVIVEN.
COMO NOSOTROS,BUSCAN SU BIENESTAR,NO SU MALESTAR.
Y COMO NOSOTROS EXPRESAN EMOCIONES.

lunes, 25 de abril de 2011

zynkko

Los animales no tienen voz, no pueden hacer demandas ni acusaciones judiciales, por maltrato ni abuso; por eso resulta tan fácil para algunos descargar tanta crueldad y vileza, a quien solo puede emitir un gruñido antes de morir sabiendo que su crimen permanecerá oculto en el anonimato y el descuido de la ley.

viernes, 7 de enero de 2011

Palabras a un animal explotado

Siempre te observo entristecido
através de alguna foto en mi ordenador
veo tus ojos deprimidos
rebosantes de agonía y de dolor
quieres librarte de tu castigo
emprender la huída hacia un futuro mejor
corretear, cuidar de tus hijos,
nadar, volar o disfrutar del amor.

Pero esa vida te fue negada al nacer
tú naciste en una granja factoría.
Tan solo eres un objeto de consumo
no tienes derecho a tener una vida.

Este maldito mundo especista
se piensa que tú no eres capaz de sentir.
Toda esa gente tan egoísta
se empeñan en que tú estás aquí para servir
como alimento o experimento
meterte en una jaula y ponerte en un zoo
pero es que amigo al igual que ellos
eres capaz de sufrir la explotación.

Discriminar en función de la especie
carece totalmente de justificación
si no les gusta en función de la raza
es demasiado absurda esta situación.
No compraré aquellos productos
sacados de una injusta discriminación
y amiga mía yo te prometo
que siempre lucharé por tu liberación.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Errores que Cometemos con Nuestros perros.

Comunmenete algunas personas no tienen la conciencia de que su perro no es un humano, y cuando lo ven con algún tipo de problema, pues deciden actuar unilateralmente en base a su “experiencia”. Vamos a relatar los prinicpales problemas con los cuales los humanos debemos de concienciarnos por el bien de nuestros perro.
  • Antropomorfismo: Esto básicamente lo que nos dice es que: como un humano tiene un enfermedad y se cura de una manera especifica, pues con el perro pasa lo mismo… Es totalmente desaconsejable que apliquemos los mismo remedios para enfermedades humanas en perros ya que el diagnóstico seguro que trae consigo consecuencias nefastas.
  • Automedicación: Los humanos tendemos a hacer esto cuando nos pasa algo… en vez d eir al doctor, pues tiramos de botiquín y si se pasa pues bien… y si la cosa empeora pues entonce al médico… Esta terminalmente prohibido suministrar ningún tipo de medicamento a nuestro perro sin previa consulta veterinaria. Podemos matarlo
  • Los presuntos expertos: Este colectivo es el que más me enfada, aquellos que se permiten el lujo de dar consejos en matérias que desconocen… provocando en la mayoría d elos casos problemas crónicos para nuestro animal.
  • Saltarse las recomendaciones del veterinario: Existe mucha gente que por motivos desconocidos, hace casi todo el proceso bien, es decir, diagnostica el problema, va al veterinario, escucha la solución del problema y cuando llega la hora de ponerlo en práctica…. splash!!! Hace lo que quieren saltándose todo lo recomendado por el veterinario… muchas veces por lástima hacia el animal.
Todo lo anteriormente descrito son prácticas muy peligrosas para nuestros animales, lo más recomendable es ir a un consultorio canino y dejar que el veterinario nos indique qué es lo que debemos hacer, qué le debemos suministrar a nuestro perro, cómo se lo debemos suministrar y cuándo debemos volver de nuevo. De esta manera todo saldrá bien.

¿Cómo evitar una pelea de perros?

Seguro que muchos de los que nos leen les ha pasado el verse envueltos en un pelea de perros y se han quedado como estatuas de sal sin saber reaccionar a la situación.
En primer lugar es bueno saber el motivo por el cual una pelea de perros se puede ocasionar, el denominador común es siempre la jerarquía de uno sobre el otro, luego hay que revisar la situación concreta la cual puede ser la que activa la pelea.
Existe alguna excepción donde la territorialidad o la posesión sean el desencadenante pero no es muy común que suceda en la calle, donde estamos en un terreno neutral, y normalmente a no ser que llevemos la pelota dificilmente haya motivos para enfrentarse a un perro.
Los perros antes de atacar avisan, os recomiendo leer este post sobre el lenguaje de los perros… para poder intuir y adelantarse a la situación de lucha.
Cuando ya esta la batalla en marcha normalmente si no tenemos sangre fría es cuando cometemos errores muy comunes como:
  • Gritar: Esto alienta a los perros a pelear
  • Castigar fisicamente: Pasa lo mismo que si gritamos les estamos animando y se ponene aun mas tensos
  • Tirar de la correa hacia atrás: Esto no sirve de nada dado que el perro en ese estado de tensión no nota ansolutamente nada
Estos son los tres más comunes, y todos vienen provocados por la histeria y el bloqueo en las personas. Grave error ya que no conseguimos detener la pelea.
Para evitar un pelea de perros, si estamos solos y podemos con el tamaño de los perros, la mejor solución de todas es levantarlos por el pellejo del pescuezo, no por el collar los ahorcariamos, por la piel del pescuezo, eso es lo que sus madres hacen para regañarlos, si los levantan del suelo se sentirán inseguros y pararán, puede que se enseñen los dientes, pero acabarán cansandose.
Si son los dos amos deberia cada uno hacer esta acción con su perro.
Nunca hay que soltarlos porque empezaria el segundo Round!!
Si los perros tienen un tamaño grande y se está solo… Tenemos que hilar muy fino y determinar quién de los dos es el más fuerte, para actuar sobre él… Detectado esto lo que debemos hacer es agarrarle las patas trasera y subirle el tren trasero, eso si ni se os ocurra soltarlo.
Si son dos pues la operativa para separar esta pelea de perros, es mucho más sencilla, cada uno sube al suyo y cuando se hayan calmado cada uno por su lado.
Sabemos que la teoria es muy facil y que hay que verse en la situación para realmente actuar, pero por lo menos si se sabe la teoria ya tenemos un paso ganado para las peleas de perros que podamos sufrir.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Maltrato animal: una sociedad enferma

Psicológicamente el perfil de los dueños de perros de pelea corresponde a personas psicopáticas, con un fuerte complejo de inferioridad.



En términos biológicos los humanos somos una especie animal, con importantes atributos tales como un lenguaje organizado, pensamiento simbólico, conciencia de su propia existencia y un sentido ético (hipotéticamente). Somos producto de los mismos procesos evolutivos que dieron origen a todas las especies del planeta. La diferencia entre un humano (homo sapiens) y un gorila externamente puede ser muy notoria (a veces), pero la realidad es que compartimos el código genético en un porcentaje superior al 95 por ciento. Y sospecho fuertemente que en algunos casos la proporción de igualdad es superior.

Uno de los aspectos más relevantes del humano es su capacidad de conmoverse ante las desgracias ajenas y en muchos casos incluso prestar ayuda en situaciones que ponen en riesgo su propia seguridad. Este comportamiento es prácticamente exclusivo del humano.

Pero lamentablemente no todos los humanos son iguales. Existen especímenes en los cuales el desarrollo de la corteza cerebral, esa última y más evolucionada capa del cerebro, no fue el adecuado. Algo falló en su proceso genésico y como resultado tenemos un humano con problemas de conducta.

Me interesa, por su violencia, crueldad y salvajismo hablar un poco sobre las peleas de perros.

Las peleas de perros son ilegales en prácticamente todo el mundo civilizado, entre otras cosas porque se mueve mucho dinero sin control fiscal, pero también por la cada vez mayor influencia de las sociedades establecidas en el mundo que luchan contra la crueldad con los animales.

En cuanto a los especímenes predominan los llamados "perros de ataque": pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffordshire, dogo argentino, fila brasilero, akita inu, e incluso el rottweiler. Son perros fuertes y atléticos; además su mordida bloquea la mandíbula y no suelta a su presa, características que los hacen ideales para pelear a muerte con otros perros. Mediante un entrenamiento brutal cuyo objetivo es prácticamente enloquecer al animal, convierten a estos perros en meros instrumentos para hacer ganar dinero a sus anormales dueños. El entrenamiento consiste en el fortalecimiento físico, el debilitamiento emocional, forzándolo a vivir situaciones de estrés y fracaso, para luego reforzarlo "positivamente" a través de un enfrentamiento con animales de menor tamaño (a los que mata compulsivamente) o de mayor tamaño (para que se curta y aprenda a sufrir).

Ahora hablemos de los partidarios de esta clase de peleas. Desde el punto criminológico la asociación de maltrato animal con delincuencia está sólidamente establecida. Desde 1970, este vínculo ha sido reconocido por el FBI, cuando del análisis de los casos de asesinos seriales surgió que la mayoría de los ofensores poseía historias de crueldad hacia animales durante su infancia y adolescencia. Existen también interesantes trabajos con seguimiento de varios años realizados en Argentina.

Psicológicamente hablando, los expertos afirman que el perfil de los dueños de perros de pelea corresponde a personas psicopáticas, con un fuerte complejo de inferioridad, que los lleva a proyectarse como un ser fuerte y temible en su perro. El enfrentamiento del perro con otro fuerte mide a ambos machos en valentía, competitividad y fuerza. Por su parte, las personas que asisten a estas peleas son en su mayoría hombres, adolescentes y adultos, cuyo gusto por la sangre denotaría diversos trastornos de personalidad, y que asisten a estos eventos para reforzar su virilidad y masculinidad, disminuidas por algún motivo en sus vidas.

La violencia hacia los animales tiene un valor predictivo de violencia hacia humanos.

En estudios comparativos se ha visto una mayor incidencia de antecedentes de abuso a animales en presidiarios por crimen violento respecto a un grupo de hombres no violentos no encarcelados. Se encontraron también antecedentes de crueldad con animales en exhibicionistas (30 por ciento), acosadores sexuales (36 por ciento), acosadores sexuales encarcelados (46 por ciento), violadores convictos (48 por ciento) y asesinos adultos (58 por ciento). Algunos de los asesinos en serie más conocidos iniciaron su carrera de crueldad y torturas con animales no humanos.

Los niños reciben desde temprana edad contacto con imágenes de animales (e incluso conviven con ellos). De éstos aprenden a ser responsables a desarrollar empatía e incluso autoestima. Desafortunadamente, en familias problemáticas, los niños pueden aprender que los animales pueden ser maltratados. Un estudio de la New Jersey Public Child Protection Agency, revela que en el 88 por ciento de las familias donde se había maltratado a niños, también se había maltratado a animales.

Los animales son maltratados sobre todo por parte de hombres que maltratan a sus parejas (correlación que se da en el 71 por ciento de las mujeres que acudieron en busca de ayuda). En hogares abusivos, del 86 por ciento de mujeres que tenían un animal de compañía, un 80 por ciento refirió que sus animales eran también víctimas de malos tratos.

sábado, 28 de agosto de 2010

un perro callejero

El perro cojo Con una pata colgando, despojo de una pedrada, pasó el perro por mi lado, un perro de pobre casta. Uno de esos callejeros, pobres de sangre y estampa. Nacen en cualquier rincón, de perras tristes y flacas, destinados a comer basuras de plaza en plaza. Cuando pequeños, qué finos y ágiles son en la infancia, baloncitos de peluche, tibios borlones de lana, los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan. Cuando mayores, al tiempo que ven que se fue la gracia, los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa, sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas. Qué tristes ojos que tienen, que recóndita mirada como si en ella pusieran su dolor a media asta. Y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia, si es que un lazo no les da una muerte anticipada. Yo le llamo: psss, psss, psss. Todo orejas asustadas, todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia, el perro escucha mi voz, olfatea mis palabras como esperando o temiendo pan, caricias... o pedradas, no en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata. Lo vuelvo a llamar: psss, psss. Dócil a medias avanza moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas. Chasco los dedos; le digo: "ven aquí, no te hago nada, vamos, vamos, ven aquí". Y adiós la desconfianza. Que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla, ladra para hablar más fuerte, salta, gira; gira, salta; llora, ríe; ríe, llora; lengua, orejas, ojos, patas y el rabo es un incansable abanico de palabras. Es su alegría tan grande que más que hablarme, me canta. "¿Qué piedra te dejó cojo? Sí, sí, sí, malhaya". El perro me entiende; sabe que maldigo la pedrada, aquella pedrada dura que le destrozó la pata y él, con el rabo, me dice que me agradece la lástima. "Pero tú no te preocupes, ya no ha de faltarte nada. Yo también soy callejero, aunque de distintas plazas y a patita coja y triste voy de jornada en jornada. Las piedras que me tiraron me dejaron coja el alma. Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada. Vamos, pues, perrito mío, vamos, anda que te anda, con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas, yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas, tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma y cuando mueras, amigo, yo te enterraré en mi casa bajo un letrero: «aquí yace un amigo de mi infancia». Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada, te regalará San Roque una muleta de plata. Compañeros, si los hay, amigos donde los haya, mi perro y yo por la vida: pan pobre, rica compaña. Era joven y era viejo; por más que yo lo cuidaba, el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma. Y fueron muchas las hambres, mucho peso en sus tres patas y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana, lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada, un duro musgo de pelo, con el rocío brillaba. Ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas. Hacia el cielo de los perros se fue, anda que te anda, las orejas de relente y el hociquillo de escarcha. Portero y dueño del cielo San Roque en la puerta estaba: ortopédico de mimos, cirujano de palabras, bien surtido de intercambios con que curar viejas taras. "Para ti... un rabo de oro; para ti... un ojo de ámbar; tú... tus orejas de nieve; tú... tus colmillos de escarcha. Y tú, -mi perro reía-, tú... tu muleta de plata". Ahora ya sé por qué está la noche agujereada: ¿Estrellas... luceros...? No, es mi perro cuando anda... con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

sábado, 1 de mayo de 2010

GATOS Y PERROS UTILIZADOS PARA EL COMERCIO DE CARNE Y PIEL





A pesar de que estas matanzas se lleven a cabo en China los animales, a nivel mundial, se encuentran aún en la más absoluta indefensión, a pesar de las agrupaciones en defensa de ellos. La conciencia sobre el cuidado y protección de los animales no es algo que se esté desarrollando.


La mayoría de las granjas de pieles en China nacen en los últimos diez años. Los animales despellejados no sólo son perros y gatos, sino también zorros, visones, mapaches y conejos.


Entre un 25-30% de la piel producida en China viene de animales salvajes, y un 70-75% de animales criados en cautiverio.

los perros tienen la culpa de todo?


Lo absurdo de todo esto es que los “malos” de la película son los perros. Hace unos meses los medios mostraron a perros vagos en Antofagasta que atacaban a un niño, lo que ayuda a generar odio desde la gente hacia los animales. Casi como normal aceptamos que gran cantidad de perros circulen por calles, plazas, conjuntos habitacionales, y con todas las implicancias que esto presenta. Todos estos canes buscan algo que comer, beber agua y donde cobijarse, sea del calor o del frío. Son animales que en otro momento alguna persona se entusiasmó con la idea de tenerlo: algunos lo mantuvieron por algún tiempo, más adelante, cuando tuvieron que enfrentarse al cumplimiento de los cuidados básicos que requiere una mascota; otros, optaron por desentenderse de ellas.
Es así, como con el transcurso del tiempo estos animales pasan a ser perros vagos o callejeros, quedando a la deriva, desprotegidos y sin control. Muchos de ellos se enferman drásticamente, no mueren de un día para otro. Por lo visto, se hace necesario que las Sociedades Protectoras de Animales funcionen con voluntad y espíritu de querer manejar con dedicación, seriedad, respeto y cariño; y no sólo ellos sino que en conjunto con una conciencia social de nosotros, los Antofagastinos.

LOS PERROS VAGOS, MALTRATO ANIMAL Y CULTURA


Miles de perros son asesinados cada año, en una ciudad donde no existe ningún plan de “tratamiento de perros vagos” y la solución final es la muerte, muchas veces de hambre, sarna, atropellos o estricnina, veneno utilizado para envenenarlos.




Los perros no son animales que llegaron junto con nosotros. El hombre, su creador, domestico lobos y perros salvajes, para utilizarlos en el trabajo a su favor, así sea llevándolos en el trineo o para la caza. Desde que los españoles los trajeron a nuestro país como herramientas de trabajo, no han dejado de existir por más de 200 años.
Esta herencia, es quizás la única que nos dejaron que cuenta con un valor sentimental como lo es tener una mascota. Es una responsabilidad como seres humanos hacernos cargo y generar leyes y planes para regular todo lo que tiene que ver con los perros abandonados o que viven en las calles.

En la actualidad la realidad es otra y se reemplazó la ayuda que daba el perro por máquinas, así fue que el humano lo fue incorporando a su vida como una mascota o un juguete que puede ser abandonado cuando ya no sirva.
En la ciudad se han creado planes para que estos “perros vagos” “no molesten a la gente y ensucien la ciudad”, pero estos planes a corto plazo, como son la matanza indiscriminada de animales, no sirven.